16/1/18

ZIDANE TODAVÍA NO ES ENTRENADOR

Lo comenté en Twitter hace dos años y me cayeron críticas por todos los lados. Ni Zinedine Zidane ni Luis Enrique Martínez son entrenadores para Madrid y Barça. La diferencia es que el francés quiere serlo y quizá lo consiga, mientras el asturiano pasa de intentarlo. Ambos con sus títulos han hecho historia en el Real Madrid y el Barcelona, pero los dos han quedado desnudos en cuanto el juego de sus estrellas no ha brillado.

A Zidane le ha llegado demasiado pronto el Madrid, no estaba hecho aún como técnico, pero su plantilla lo ha llevado a lo más alto, a ser de los más laureados en los casi 116 años de vida de la casa blanca. Pero como Luis Enrique en los malos momentos no ha estado a la altura. Incluso Zinedine cometió la semana pasada el error de culpar a la prensa del mal momento de su equipo, le faltó la autocritica necesaria para crecer; un día de furia como el de Michael Douglas, a imagen y semejanza de Luis Enrique, con la diferencia de que a éste le sucedía a diario.

La falta de preparación de Zidane además se ha multiplicado al estallar de repente, con la tripa de sus jugadores llena de títulos, con Cristiano Ronaldo en decadencia y tras una Supercopa de España espectacular, de la que Zinedine no sacó ninguna conclusión y todas Ernesto Valverde y sus hambrientos futbolistas.

El extremeño sí que es un entrenador y lo es ahora, después de  haber adquirido con los años la experiencia que requiere un grande. En Anoeta lo ha demostrado, allí Luis Enrique fracasaba año año tras año, incapaz en general de remontar un partido y aún menos en San Sebastián, justo que lo que sí ha sabido hacer Valverde que convirtió el 2-0 de la Real Sociedad en un 2-4.

El actual técnico del Barça forma junto a Simeone y Marcelino la terna de verdaderos entrenadores de La Liga. Dicho esto, insisto, Zidane aún no lo es, pero está en camino de ser un buen técnico, la universidad en la que estudia es la mejor del mundo, buenos libros tiene y las prácticas que le faltaban son las de esta temporada. Tiempo al tiempo.

1/12/17

VAR Y VER

A estas alturas, camino de 2018, ya nadie duda de la necesidad de usar la tecnología en el fútbol,  sea el ojo de halcón o el VAR. Pero lo que también hace falta es... ver. Y ver, los árbitros españoles ven más bien poco. Algunos incluso no ven nada.

Lo del gallego Ignacio Iglesias Villanueva es inexplicable. Lo suyo y lo de sus asistentes. Que se equivoque de esa manera en dos partidos seguidos, en sólo cuatro días, no sólo es cuestión de videoarbitraje. Que con el ojo de halcón se habría visto que entró el gol de Messi en el Valencia - Barça, sí, que con el VAR no se habría señalado como penalti la mano fuera del área en el Espanyol - Tenerife, también, pero ¿tan difícil era verlo con sus propios ojos?


Los colegiados actuales en teoría son profesionales, ingresan de media más de 200.000 euros anuales, pero resulta que además tienen otros trabajos, salvo alguna excepción. Esto significa que no se dedican al arbitraje al ciento por ciento. Se limitan a la preparación física y poco más, porque le tienen que dedicar la mayor parte de su tiempo a su verdadera profesión. Y eso no puede ser. O una cosa o la otra.

Si cada semana con sus asistentes dirigieran cuatro o cinco partidos, de juveniles o aficionados por ejemplo, seguro que se encontrarían con circunstancias como las de estos días y fijo, que sin la ayuda de la tecnología, el fin de semana podrían solventar mejor cualquier papeleta complicada.

Yo soy un gran defensor del VAR o del ojo de halcón. En definitiva de la justicia en el fútbol, pero que los árbitros tienen que prepararse mejor, también. Y ojo, que nadie se preocupe, que las tertulias de bar, no se acabarán con el VAR.

21/9/17

MESSI VS. REAL MADRID

¿Podrá Messi con el Real Madrid? ¿Podrá con Cristiano Ronaldo? ¿Podrá él solito con el vigente campeón de Liga y de Champions? ¿Podrá Leo con todos? ¿Podrá Leo con todo? La respuesta la conoceremos en mayo, pero a estas alturas hasta el sí parece posible, cuando hace un mes ganaba el no rotundo.

Sin Neymar, sin Dembélé hasta 2018, con Suárez fuera de forma, con el Madrid, pese a su mal inicio, en busca del primer triplete de su historia. ¿Hay algo más que Messi para confiar en el Barcelona? No mucho, pero la vuelta de Iniesta a su mejor forma y el adiós de Luis Enrique han catapultado a este Barça que, con Ernesto Valverde en el banquillo, parece el de Guardiola o Vilanova. El extremeño no juega como Pep o Tito, pero ha sido capaz de hacer un equipo con menos mimbres que el asturiano.

Sí, porque al Barça y a Messi le iba a quitar la vida la marcha de Neymar, y nada de eso, lo ha impedido su compatriota Paulinho, un centrocampista caro ayer, 40 millones, barato hoy, tras sus goles en Getafe y contra el Eibar. Por él ha apostado Valverde, Luis Enrique lo hizo por André Gomes... otra diferencia.

La realidad es que esto no ha hecho más que empezar, pero con Leo Messi todo es posible, todo. Tiempo al tiempo.

 

14/11/16

EL PEOR ROSSI

Con lo buen chico que parecía, con lo gran deportista que era. Y qué simpático. Todo cuando Valentino Rossi ganaba, ganaba y volvía a ganar... hasta nueve títulos mundiales. Ahora que pierde y pierde y vuelve a perder, además ante dos españoles, Marc Márquez y Jorge Lorenzo, resulta que ya no es tan gracioso y ya no cae tan bien, salvo de la moto y cada vez con más frecuencia.

En dos patadas el italiano ha dilapidado su prestigio, su honor y su nombre, primero al patear en plena carrera a Márquez, el año pasado en Malasia, ahora en Valencia, repitió acción sobre la moto pero el puntapié se lo llevó ¡una espectadora! La mujer se hacía un selfie al paso de Rossi y éste en lugar de esquivarla, o parar, se la llevó por delante con muy malos modos.

El peor Valentino, en el peor momento de su carrera, dentro y fuera de la pista. Dentro ya no es el que era, fuera tampoco. Y lejos de rectificar, se reafirma en el error, lo hizo con Márquez y también esta vez en Cheste, porque tras pedirle perdón a la mujer a regañadientes, como la señora ha dicho que igual lo denuncia Rossi ha respondido con ironía que tiene miedo a que lo detengan. Una pena. Con lo buen chico que parecía, con lo gran deportista que era. Y qué simpático.